Comunicarse bien permite a las personas saber y pedir lo que necesitan, y puede resultar en una mayor autoeficacia. Con una mayor autoeficacia, hay menos casos de violencia, intimidación y comportamientos autodestructivos.
Una investigación con personas con discapacidad auditiva reveló el impacto en los sentimientos de soledad y depresión (Knutson, 1990). Ahora, el mismo efecto se está mostrando para los niños que no tienen problemas auditivos graves.
Cuando hay dificultades en la comunicación básica, hay una barrera para una necesidad humana fundamental, lo que resulta en problemas emocionales y psicológicos. Estamos conectados para vincularnos y pertenecer a otros humanos.
Por ejemplo, cuando un niño pequeño no puede comunicar sus necesidades, éste puede hacer un berrinche. Cuando un niño preadolescente no puede comunicarse efectivamente, puede producirse frustración. Cuando un adolescente no puede comunicarse efectivamente, puede ocurrir una tormenta perfecta. Y cuando los adultos no pueden entender y expresar sus necesidades, la vida puede desmoronarse.
Todos se benefician de practicar una buena comunicación. En este
momento, los niños necesitan desesperadamente comunicarse efectivamente con sus
compañeros y con los adultos.
Las habilidades de comunicación efectivas equipan a los niños con la capacidad de satisfacer sus necesidades. A medida que los niños crecen, sus habilidades deben aumentar cuando ocurren situaciones difíciles. En el entorno escolar y social, los compañeros de un niño juegan un papel importante en el desarrollo de estas habilidades.
Cualquier padre de un adolescente es consciente de cómo estas habilidades son parte de una relación adolescente-padre. Modelar habilidades de comunicación apropiadas es una excelente manera de mostrar a los niños (y adolescentes) cómo las personas usan la comunicación amable para obtener "lo que quieren".
Se necesitan habilidades básicas de comunicación para la supervivencia básica. Algo tan básico como el contacto visual puede ser difícil de mantener para muchos niños, a pesar de que es la parte más crítica de la comunicación no verbal. Mirar a las personas a los ojos es una habilidad. Se necesita práctica para comprender la importancia del contacto visual para el desarrollo de buenos modales y la conexión social.
Entonces, ¿cómo comenzamos a enseñar a los niños habilidades de
comunicación? Cada entorno ofrece oportunidades de aprendizaje. Cuando los
niños saben escuchar y responder, también desarrollan una comprensión más
profunda de la empatía y la compasión.
Cuando los niños se comunican bien, es más probable que reconozcan y busquen oportunidades con confianza y autoeficacia.
Puede practicar habilidades que cambian la vida comenzando con estos ejercicios simples a continuación.
La buena comunicación es un hábito y debe comenzar desde joven.
Fuente: https://positivepsychology.com